JULIO 2007

 

El mundo según Nietzsche,

Peter Sloterdijk

(en El pensador en escena, Peter Sloterdijk, pp. 59-61)

 

La primera tesis reza así: la vida individual ordinaria es un infierno compuesto de sufrimiento, brutalidad, vileza y opresión, para el que no hay una apreciación más precisa que la de la oscura sabiduría del Sileno dionisíaco: no hay nada mejor para el hombre que no haber nacido; y luego, morir pronto. La segunda tesis reza así: esta vida sólo puede ser soportada gracias a la embriaguez y el sueño – gracias a este doble camino del éxtasis capaz de abrir a los hombres el camino de su propia liberación. El nacimiento de la tragedia es, en gran medida, una paráfrasis de esa segunda tesis, o, si se quiere, una imaginativa hipótesis sobre la posibilidad de conjugar ambos estados estáticos en un único fenómeno artístico-religioso – ese fenómeno, precisamente, que Nietzsche identifica con la tragedia griega primitiva.